By Ishida Rio
Gravitation no me pertenece. Todos los créditos a Murakami Maki-san.
Capítulo 7.
Una vez más era de día. Shuichi dormía a su lado, roncando suavemente y pronunciando su nombre de tanto en tanto.
Una vez más, su despertar era coronado por el suave cantar de los asesinos.
“I wanted to be like you
I wanted everything
So I tried to be like you
And I got swept away
I didn't know that it was so cold
And you needed someone
to show you the way
So I took your hand and we figured out
That when the tide comes
I'd take you away”
Una vez Shindo le había dicho que cantando se olvidaba de las penas y las culpas. En ese momento no había entendido del todo las palabras. Quizás se refería a su vida.
Su vida... ¿qué sabía él de la vida de su pareja?... Ciertamente era un detalle que no cuidaba mucho. Más de un año viviendo juntos... y nunca había preguntado sobre el pasado del muchacho que lo acompañaba.
-“¿Y te presentará a la familia?” -había preguntado irónicamente Tohma cuando Yuki le contó que su relación, al parecer, iba en serio-
-“¿Familia?”
-“Claro, ¿debe tener en alguna parte no?”
Mentalmente, Eiri comenzó a recopilar los datos que manejaba (antes de todos los incidentes). Sabía que Shuichi no era de la ciudad, sabía que vivía con Hiroshi... y que habían venido a cantar.... ¿Nada más?... sus neuronas llegaron al límite de la memoria intentando llegar a algún otro dato...
“-¡¡No!!
-Pero Eiri...
-¡Vete Tatsuha! -el portazo había resonado en todo el edificio, mientras el joven Eiri intentaba lograr que su hermano le dejara entrar-
-¡No voy a hacerle nada a Shu-chan!
-¡¡No le digas Shu-chan!!”
Recordaba que en ese momento, al voltear para alejarse de la puerta, había visto a Shindo observarlo con seriedad.
“-¿Y a ti que te pasa?
-...¿Siempre te llevas así con tu hermano?
-¿Qué te importa?
-¿Has pensando en como sería no tenerlo cerca?
-Pues sería un alivio. “
En ese momento Yuki notó un detalle que no había pensado... Ahora veía la razón por la cual no sabía del pasado de Shuichi (además de su obvio desinterés)... En su casa nunca se hablaba lo que Shuichi no hablaba... no se comentaba el pasado de Yuki porque después de enterarse Shindo no lo mencionó nunca más. No se hablaba mucho de Hiroshi porque no le agradaba mucho las muecas que el escritor hacía cuando lo nombraba... No se hablaba de su familia... simplemente porque Shuichi nunca lo había mencionado...
“If you want to
I can save you
I can take you away from here
So lonely inside
So busy out there
And all you wanted
was somebody who cares
I'm sinking slowly
So hurry hold me
Your hand is all I have to keep me hanging on
Please can you tell me
So I can finally see
Where you go when you're gone”
Ahora se daba cuenta que prácticamente vivía con un desconocido.
¿Qué tanto sabes de Shindo Shuichi? se preguntó. Ahora comenzaba a saber la "triste" historia como la llamaba Haruno.... "No sabes nada" se respondió a si mismo... Entonces, una pregunta horrible asaltó su mente...
¿Cómo amas a alguien que no conoces?
Otro grito remeció su mente. No quería siquiera pensar que había estado todo ese tiempo con Shindo por algo que no fuera.... que no fuera...
¿Lo amas Eiri Yuki?... ¿Amas a este chico que no conoces?
-...¿Te amo Shuichi...?
Eiri miró a su dulce amante dormir aún junto a él, ajeno a sus dudas y temores... anunciando su amor incluso entre sueños....
Rápidamente se vistió y salió de la habitación. Necesitaba un cigarro y un paseo a solas, quizás también un trago, cualquier cosa que le ayudara a pensar.
-¿Va a alguna parte Eiri-san?
Sin responder, el rubio sale del departamento, esperando que el sol reinante le de una respuesta a tantas preguntas que lo atormentaban.
***
-Salió.
-Si, salió.
-¿No lo seguimos?
-Deja que Kotaro lo haga.
-Supongo que Okura no le conviene matar a Eiri-san.
-Quédate tranquila Haruno. Si Okura acaba con el escritor, se vería en serios problemas. Recuerda que los negocios que tiene con el padre de Yuki-san son demasiado importantes.
-Si lo pienso de esa forma...
Yamato hizo que el frito de atún que estaba cocinando diera un giro en el aire antes de caer a la sartén otra vez. Sonrió y miró a su novia, que seguía mirando la puerta.
-Sigues preocupada. -más ella no le respondió. Entonces él le puso en un plato dos fritos de atún y un poco de ensalada- Come esto y ve a buscarlo. Yo me ocupo de Shu y le avisaré a Kotaro que tú te encargarás del rubio.
***
-¿Si?
-“Eiri, ¿estás ocupado?”
-No Tohma...
-“Te escucho deprimido, ¿pasó algo?”
-... No. Nada.
-“¿Porqué no vienes a mi oficina?, te invito un trago. Creo que lo necesitas.”
-No se...
-“Te espero entonces. “
Eiri miró su celular con un poco de pena. No tenía muchas ganas de ver o hablar con alguien, pero la soledad no le ayudaba nada con sus dudas. Prefirió el mal menor entonces, y decidió aceptar la invitación de Tohma, aunque imaginaba ya el tema de discusión. Al dar los primeros pasos pensó que si no quería pensar en Shuichi, no era bueno ir a ver a Seguchi, ya que cada vez que se veían terminaban hablando (o Tohma terminaba hablando) de lo mal que les hacía la relación. Retrocedió para entrar en un café y pedir un capuchino cuando pensó en otra cosa. Si la conversación lo llevaba a los intentos de su cuñado por romper con Shindo, podría probar si le dolía o no la idea de no tenerlo. Defenderlo o no defenderlo, lo que se traduce a levantarse e irse, o dejar que Tohma hable y hable. En realidad nunca respondía las palabras del otro rubio. Lo dejaba con su ataque de verborrea hasta que se cansaba. Generalmente esas ideas no quedaban mucho tiempo en su mente, ocupado en disimular sus ansias por tener al pelirrosa. Volvió a enfilar hacia el edificio NG. En la esquina se detuvo de nuevo. ¿Y si no lo defendía?, ¿y si las ideas quedaban rondando su mente?... ¿y si no quería a Shuichi realmente?.
El viento jugó con su pelo mientras miraba el horizonte de la calle. La respuesta a la pregunta debería preocupar más a Shindo que a él, pero el alma se le encogía cada vez que pensaba que podría haber estado usando al chico durante tanto tiempo. ¿Porqué aceptarlo una y otra vez si no lo amaba realmente?... Durante todo ese tiempo, había comenzado a creer que era capaz de amar otra vez, que no era un monstruo... no quería que Shuichi lo abandonara... Por ningún motivo... ¿Eso acaso era amar?... Poniendo todo el esfuerzo del mundo quiso imaginar que haría sin Shuichi. A la mente vinieron imágenes de un nuevo departamento enorme y en silencio. No habría música resonando todo el día, nadie entraba gritando... nadie corría por las habitaciones. Se imaginaba sin oír esa voz hermosa aunque carente de talento... nadie lo abrazaba, nadie lo besaba... nadie le entregaba su cuerpo con amor y sinceridad. ¿Eso acaso era amar?... antes no le temía a la soledad... ahora no quería siquiera pensar en ella... ¿Eso era amar?... Cerró los ojos e imploró a todas las divinidades porque así fuera, ofreció todos los sacrificios imaginables... Todo por convencerse de que amaba a Shuichi Shindo...
***
Mientras tanto, el cantante comía acompañado de su primo y cuasi-cuñado.
-¿Les gustaron los fritos de atún?
-¡Deliciosos! -gritó Kotaro-
-¡Exquisitos!, eres tan buen cocinero Yamato-san...
-Podría invitar a Hiro-kun para que los disfrutara también.
-Siiiiii, a Hiro le gustará venir.
-¿Lo crees Shu?
-¡Claro!
-A todo esto Yamato-san, no he visto a Haruno-san, ¿acaso salió?
-Si Kotaro. Eiri-san quiso salir en la mañana y ella fue a seguirlo.
-¿Yuki salió?
-¿No te habías dado cuenta Shuichi? -este negó, ante lo que Yamato rió mucho- ¡Pero si
-¿Y adonde habrá ido?
-Esperemos la llamada de Haruno y lo sabremos.
***
Las calles estaban casi vacías, a pesar de ser un día domingo. Haruno miró hacia todos lados, observando las escasas personas que vagaban cerca del edificio en donde su hermano trabajaba. Gran curiosidad la llenaba, sobre como sería el lugar en su interior. Siempre había esperado y espiado desde afuera, sin siquiera entrar a la recepción. No tenía idea siquiera de que color era la alfombra que daba la bienvenida al lugar.
-“Algún día le pediré a Shu que me muestre el edificio... “
"Algún día...". Esas dos palabras habían acompañado tantas frases esperanzadas e ilusionadas de la mujer.
Algún día saldremos juntos a bailar.
Algún día cantaremos juntos en un bar de karaoke.
Algún día lo acompañaré en una gira.
Algún día lo invitaré a mi boda con Yamato.
Algún día Shuichi será el padrino de mis hijos...
Algún día... viviremos tranquilos... como cuando éramos niños...
Un sinnúmero de frases daban vueltas en la mente de Byakko. Tantas cosas que deseaba hacer, pero que sentía que jamás se llevarían a cabo.
La Vida del asesino es la Muerte de la víctima.
-¿Para qué me engaño...?, jamás haremos nada como la gente normal.
Jamás celebraré contigo hermano una navidad o un año nuevo otra vez.
Jamás podré corear una de tus canciones mientras tenga entre mis manos un lienzo que diga "Shuichi eres el mejor".
Jamás estaremos tranquilos... Jamás...
Haruno y Byakko. Dos personalidades opuestas luchando en el mismo cuerpo por un motivo común: Shuichi Shindo. Una batalla campal se libraba cuando los sentimientos típicos de los Shindo exigían aflorar y mostrarse, mientras que el Dios del Viento rugía ordenando orden en esa vida atribulada y oscura....
¿Qué podía una simple muchacha de barrio contra el Tigre Blanco del Oeste?
El arma le enfriaba la espalda cuando esta rozaba su piel. Después de tantos años de andar con una pistola automática en el pantalón (o en la prenda que fuera) la temperatura típica del metal no le molestaba. Parecía que el termostato mismo de su cuerpo había cambiado de tal forma que ya no sentía frío ni calor como los demás.
En eso, las puertas del edificio se abren dejando salir a un joven de pelo oscuro y gafas. Shindo lo reconoce de inmediato... esa cara no la olvidaría jamás...
-Aizawa Taki...
Las ganas de volarle la cabeza volvieron como nunca. ¡¿Cómo se atrevía a aparecer en el trabajo de su hermano?!.... su ataque jamás tendría perdón y se cobraría por cien...
Pero entonces el recuerdo de la cobarde agresión a su hermano le trajo inevitablemente un recuerdo contradictoriamente más alegre que la llenaba de felicidad. Faltaban dos días... tendría que buscar un regalo... pero...
-Ahora que estoy con Shuichi... ¿cómo lo hago?... ¿Se lo diré?... no lo creo, no es seguro.... Mejor lo hablo con Yamato....
Tan concentrada estaba, que no notó a un sujeto de pelo verde y enormes ojos que la observaba desde el interior del edificio. Hace tiempo que la veía rondar el edificio... y ahora que Shuichi andaba tan extraño (aunque nadie más lo hubiera notado) ella deja su típica clandestinidad (que tanto le había molestado a la hora de seguirla) y se mostraba a plena luz del día.
-Ahora si vamos a averiguar quien es, ¿no Komagouro?
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Byakko y Sohryu (en realidad esto tendría que haberlo puesto hace muchos cap, pero mas vale tarde que nunca) Son (creo) según la tradición japonesa, dos de las 4 bestias que protegen a Japón: Byakko es el Tigre blanco del Viento que vive en el Oeste y Sohryu es Dios Dragón de Agua que reside en el... no recuerdo, Este creo... Las otras bestias con Suzaku el fénix del sur y Genbo, la tortuga del norte. Aunque no estoy segura de sus posiciones, solo de la de Byakko De hecho ni siquiera se si esto es realmente cierto, pero me gusta la historia. ^^
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