jueves, 3 de septiembre de 2009

DULCES Y SORPRESAS Ch.10

Dulces y sorpresas.

Cap. 10

By Saiyi-chan




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Shuichi había salido de la habitación seguido de Eiri, quien fumaba distraídamente escuchando sin el mas mínimo interés todo lo que decía el cantante. Después de la “invitación” que Eiri le hizo para salir a almorzar después de haberle regalado su camisa, Shuichi no había dejado de dar saltitos y alabar a su Yuki, acompañando sus palabras de una gran sonrisa de felicidad y unos ojitos brillantes.

El escritor suspiró pesadamente, pensó que lo mejor hubiera sido haberse quedado callado y no darle la estúpida camisa. Estaba seguro que aquello le duraría a su revoltoso amante mas de una semana por lo menos...

Eiri dio un par de pasos, deteniéndose al sentir que sus pies descalzos habían pisado algo que parecía ser agua fría. En ese momento, las palabras del cantante fueron reemplazadas por un grito del mismo a la vez que se escuchó un golpe.

-Ite!- Shuichi se llevó la mano al trasero, donde se había golpeado al parecer tras haber resbalado con algo.

-Pero que...- Eiri bajó la mirada dibujando una expresión de sorpresa y confusión ante el charco de agua que se hallaba bajo sus pies.

-Yuki! ayúdame a levantarme! Es que no ves que me he caído?- Shuichi se volvió a mirar al rubio con una mueca de disgusto.

-Que demonios es esto?- preguntó tratando de averiguar donde acababa el charco.

Ignorando a su pequeño amante quien ya no se sabia si su gesto era de enfado o un puchero que amenazaba con comenzar a llorar, se adentró un poco en el salón, andando sobre el suelo completamente mojado, sabiendo de ante mano de donde procedía el charco de agua que no parecía acabar.

Eiri se detuvo frente a la caseta de campaña, conteniendo toda su rabia en un gesto amenazante. Efectivamente, el agua parecía proceder de allí; al menos esa impresión el dio al hallar el colchón de agua vacío.

Le dedicó una mirada intimidante a los dos que estaban allí dentro, al parecer fantaseando con que estaban en una enorme piscina, conclusión que había sacado debido al movimiento que estos hacían con los brazos.

-Tatsuha...- lo llamó tratando de mantenerse lo mas tranquilo posible ante tal escena.

-Si?- el aludido se giró con una sonrisa, la cual cambió a una mueca de pánico al descubrir que no era otro mas que su hermano mayor quien lo llamaba. –hermano! Je... je... que... que haces aquí ?- intentó disimular que él tenia buena parte de culpa en lo ocurrido poniendo su mejor cara.

-Esta es MI casa, por si se te había olvidado.- Eiri cerró los ojos con fuerza, apretando los puños a su vez, comenzando a sentir como la venita de su frente acabaría reventando.

-Jejejeje, no. No se ha olvidado.-

-Tatsuha-kun, donde vas no da?- Ryuichi se volteó a mirar al menor de los Uesugi cuando se percató de la presencia de Eiri. –Yuki-chan! Tu también quieres nada?-

Con una sonrisa amigable se acercó a ambos hermanos con la intención de saltar encima del mayor, el cual se retiró inmediatamente provocando que el cantante quedase estampado contra el sofá.

Lo que vino a continuación fue una mirada dolida por parte de Sakuma, una serie de muecas cruzando su rostro, unos enormes ojos cargados de lagrimas y por ultimo el llanto inevitable del cantante.

-Eiri mira lo que le has hecho a Sakuma-san!- Tatsuha miró a su hermano de forma acusadora, procediendo a acercarse a su adorado cantante. –ya esta Sakuma-san, Yuki-chan no es malo, es solo que esta cansado de la juerga que se debió montar anoche.- comentó abrazando a Ryuichi, calmando su llanto y el del conejito de peluche, al que también le había dolido la actitud del escritor.

La mirada de reproche por parte de Tatsuha hacia Eiri cambió a una de miedo cuando observó como su querido hermano se acercaba a él con esa mirada fría y amenazante y toda la intención de echarlo a la calle de una patada.

-Eto... que buen día hace hoy verdad?- se llevó una mano a la nuca distraídamente, intentando quitar importancia al asunto. -Por que no salimos un rato.?- enseguida se levantó deshaciendo el abrazo hacia el cantante para acercarse al rubio que comenzaba a apretar también sus dientes emitiendo una especie de chirrido.

Agarró el brazo del escritor, y con un gesto nervioso y una sonrisa que mantenía a duras penas, comenzó a tirar de él intentando sacarlo del salón para que no viera aquello que ya era tarde para ocultar.

Shuichi consiguió acercarse a ellos andando de puntillas, después de haber resbalado un par de veces mas. Cuando por fin lo consiguió estaba prácticamente mojado, mojándose aun mas cuando Ryuichi al verlo, cambio su expresión a una de alegría a la vez que le saltaba encima.

-Ah! Si llego a saber esto no me hubiera bañado!- se quejó a la vez que se tendía resignado con los brazos en cruz en el suelo y con Sakuma y Kumagoro sobre él.

-Te gusta nuestra piscina Shu-chan?- preguntó inocentemente sentado sobre él.

El cantante de BL no respondió, tan solo levantó un poco el cuerpo para ver aquel desastre, y para observar a continuación como Eiri comenzaba a ponerse de todos los colores tratando de contenerse y no matar a su hermano.

Ryuichi se levantó, tendiéndole la mano a Shuichi para que hiciera lo mismo. El de ojos violetas se observó por un momento de arriba abajo, hallándose completamente mojado, suspirando ante tal visión.

-Uy, pareces una esponja no da.- comentó Ryuichi con una sonrisa a la vez que señalaba a su amigo quien le devolvió la sonrisa un tanto nervioso.

-Eto... Sakuma-san, que es lo que ha ocurrido aquí?- preguntó sin apartar la mirada de Eiri, temiendo ser testigo de un asesinato entre hermanos.

-Se ha salido el agua na no da.-

-Si, eso ya lo veo pero como?- el cantante lo miró todo, encontrando en su camino el colchón completamente arrugado. –eto... no he preguntado nada.-

-Tatsuha deja de hacer el idiota!- Eiri se soltó del agarre de su hermano con un movimiento brusco, consiguiendo que los dos cantantes se giraran a mirarlo. –no soy estupido, asi que no trates de ocultarme lo que ya he visto! Te vas a largar ahora mismo de aqui ya me tienes hasta las narices con tus estupideces.-

-Pero Eiri, ha sido un accidente te lo juro! estaba ahí sentado y...-

-No me lo cuentes, no quiero saber que demonios estabais haciendo para haberos cargado eso.- dedicó una mirada a Ryuichi quien lo saludó con la patita de Kumagoro y con una sonrisa inocente.

-Eso es lo que yo quisiera, haber hecho algo...- Tatsuha se cruzó de brazos bajo la fría mirada del rubio. -...pero me quede dormido!- se escurrió quedando de rodillas frente a Eiri, sujetando la tela de su pantalón. –ten piedad de mi hermanito! Te prometo que lo limpiaré todo! De verdad! Pero no me eches de aquí mientras que este Sakuma-san!-

-Llévatelo a él también.- propuso el escritor.

-No, Yuki! no podemos hacer eso!- intervino Shuichi atrayendo la mirada del rubio, desistiendo en decir algo mas cuando una mirada acusadora se centró en él. –bueno yo... es que...- miró de forma comprensiva a Ryuichi, quien comenzaba a morder la oreja de Kumagoro amenazando con llorar nuevamente.

Eiri respiró hondo, cogiendo aire, calmándose para no cometer un triple asesinato allí mismo, o mas bien un cuádruple asesinato si contaba con “destripar” al conejito de peluche. Con un movimiento de pierna apartó a su hermano de su camino lo mas suavemente que pudo, consiguiendo que este solo acabara golpeándose contra una de las paredes. Colocándose bien el cuello de la camisa, se encaminó hacia la entrada para ponerse los zapatos. Tenia el bajo de los pantalones algo mojados, pero que importaba eso? Necesitaba salir de aquel manicomio aunque solo fuera un rato.

-Yuki estas bien?- Shuichi se asomó a la esquina del pasillo, con los otros dos escondidos tras él.

-Me voy a almorzar fuera.- se giró dedicando una mirada al cantante. –yo solo.- recalcó antes de que su amante ni siquiera le recordara la invitación anterior. –tenéis un par de horas hasta que yo vuelva para recoger todo esto...- hizo una pausa para mirar de forma severa a Tatsuha y a Ryuichi que aun seguían escondidos. –...si no queréis dormir en la calle esta noche.- esta vez la mirada también fue dirigida al cantante de BL.

-Pero Yuki yo no...-

-Tu te callas.- Eiri se volvió abriendo la puerta, cuando se encontró frente a él a un hombre que lo miraba sin decir nada y con un paquete en las manos.

El escritor dedicó una mueca de confusión a aquel hombre. Este solo lo miraba algo asustado, al parecer había oído gran parte de la discusión y las palabras del rubio; temía que también la tomara con él.

-Quería algo?- preguntó Eiri de forma molesta.

-Eh... si, disculpe...- se inclinó ante el escritor con bastante nerviosismo. -traigo un paquete para...- el hombre miró el nombre en la etiqueta. -... para ku... Kumagaro na... a si! Kumagoro na no da.- sonrió forzadamente, quien podría llamarse asi?-

-Oh! Un paquete para Kumagoro no da!- Ryuichi salió corriendo hasta quitarle el paquete de las manos al hombre. –Ya ha llegado, vamos a verlo!- el cantante comenzó a dar saltitos y vueltas con una sonrisa y el paquete sobre la cabeza ocupando el lugar de Kumagoro. Claro que el peluche había “trepado” hasta colocarse sobre el paquete.

-Disculpe...- la voz del repartidor llamó la atención del cantante de NG quien se volvió a mirarlo con un gesto de confusión. –tiene que firmarme aquí.- le indicó entregándole un bolígrafo.

-Mmmm... pero... Kumagoro no sabe firmar.- sonrió señalándole al conejito.

El hombre enmudeció al descubrir que el destinatario no era ni mas ni menos que un conejo de peluche color rosa. Definitivamente aquella casa era demasiado rara... pediría una ruta distinta a partir de entonces.

Eiri volvió a suspirar, como alguien podía ser tan... infantil? Y encima a propósito. Ignorando a los demás, salió del apartamento, dándose cuenta perfectamente de que Shuichi no lo estaba siguiendo ni llamando como hacia siempre y habría hecho en aquel momento. Al parecer, el cantante estaba bastante entusiasmado con el asunto del paquete para Kumagoro.

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El repartidor se marchó cuando por fin, después de 30 minutos, había conseguido que le firmaran el paquetito. Claro que tuvo que hacerlo Shuichi ya que Kumagoro no podía y el hombre comenzaba a desesperarse con las explicaciones del cantante de NG.

-Que contiene el paquete Sakuma-san?- preguntó Shuichi interesado.

-Si! Vamos a abrirlo!- animó Tatsuha dando una palmada.

-Mmmm... el paquete es de Kumagoro no da, solo el puede abrirlo.- respondió con una sonrisa llevándose el paquete para esconderlo en algún sitio.

Los otros dos se quedaron mirándolo con cara de desilusión. Tanto misterio para no enterarse que era lo que contenía.

-Habrá que recoger todo esto...- los ojos violetas dedicaron una mirada temerosa a la inundación que se hacia presente en el salón.

-Me quede dormido...-

-Eh?- Shuichi lo miró interrogante, cambiando a una expresión de miedo al observar claramente el estado emocional de su cuñado.

Tatsuha se había acomodado en un rincón, de cara a la pared, haciendo circulitos en el suelo mojado con un dedo, susurrando una y otra vez “me quedé dormido”

El cantante de BL suspiró pesadamente, por culpa de no sabia bien que ni quien, se había quedado sin ir a comer con Yuki. Eso sin contar con los golpes que se había llevado al resbalarse, la bronca de Eiri, y el tener que recoger todo sin tener la culpa de lo ocurrido.

Con decisión se acercó a su cuñado quien cada vez se escurría mas en el suelo, y sin que este se lo esperase, le puso una mano sobre el hombro.

-Vienes a consolarme Shuichi?- en su rostro oculto se dibujó una especie de sonrisa esperanzada con un deje de malicia.

Giró su rostro hacia Shuichi, dejando ver esa sonrisa, la cual cambio inmediatamente a un gesto de pánico cuando observó en los ojos violetas una expresión recriminarte, incluso amenazante.

-Shu... Shuichi... por que me miras así?? Mi hermano te ha pegado al mala leche o que?- comentó algo nervioso, sintiendo como la mano del cantante presionaba cada vez con mas fuerza sobre su hombro.

-TU! Tu tienes la culta! Gracias a ti no estoy ahora mismo almorzando con mi Yuki! TU!- le señaló con el dedo de forma amenazante, rompiendo a llorar debido a la rabia e impotencia que sentía en aquel momento. –con lo amable que estaba Yuki conmigo BUAAAAAAA!- sin pensarlo se lanzó a los brazos de Tatsuha, llorando sobre su pecho.

-Si, Shuichi... llora, vamos, desahógate...- le susurró intencionadamente a la vez que le acariciaba el cabello con una sonrisa triunfante. –yo te daré lo que mi hermano no quiere darte...- pasó uno de sus brazos por la cintura del chico, apretando el pequeño cuerpo contra si. –si Shuichi... sigue llorando...-

Shuichi abrió los ojos algo confundido al sentir como la mano de Tatsuha comenzó a deslizarse bajo su camiseta, sintiendo a su vez la reciente erección de este contra su cuerpo.

-Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Tatsuha-san eres un pervertido!- el cantante dio un salto retirándose todo lo que pudo de su cuñado, respirando agitadamente debido al susto.

-Pero Shuichi, ahora que estábamos empezando a intimar...- con pasos lentos e incitantes comenzó a acercarse al cantante quien no veía escapatoria al hallarse contra la pared. -vamos, mi hermano no debería ser el único que jugara contigo, no crees?- apoyando las manos contra la pared consiguió acorralar a Shuichi, quien dio un grito a la vez que se oyó el timbre de la puerta.

Tatsuha dedicó una fugaz mirada hacia donde procedía el sonido. Shuichi respiró aliviado, pero enseguida sintió de nuevo la mirada del menor de los Uesugi sobre él.

Nuevamente sonó el timbre, consiguiendo que Tatsuha apretara los dientes nervioso. En ese momento, una carrera se dejó oír sobre el charco de agua. Ryuichi se detuvo en su intento de ir a abrir la puerta cuando descubrió la escena en el salón.

-Uy, que haces Tatsuha-san?- el aludido se giró rápidamente a mirar al cantante, dejando libre a su presa, quien aprovechó para salir corriendo y esconderse bajo la mesa.

-Sakuma-san! No estabas viendo el paquete?- comentó con evidente nerviosismo al saberse descubierto.

-Ya no quieres jugar con Kumagoro no da?- preguntó con un gesto algo triste señalando al conejito.

-Eh... preferiría jugar contigo...- recuperando la mirada lujuriosa, se acercó rápidamente a Ryuichi quien lo miraba algo confundido.

Una vez mas sonó al puerta, esta vez insistentemente.

-Ah! La puerta na no da.- con una sonrisa se acercó hasta esta para abrir, dejando a Tatsuha con la boca abierta y desanimado nuevamente en su rincón.

Ryuichi tomó el pomo de la puerta, abriendo muy despacito, asomando la cabecita de Kumagoro por el espacio que quedaba.

-Soy Kumagoro na no da, quien eres tu?- preguntó el conejito consiguiendo una sonrisa nerviosa por parte de la persona que había llamado.

-Eh... Hola Kumagoro, soy Hiro, esta Shuichi en casa?-

-Hiro-chan?- esta vez fue la cabecita de Ryuichi la que se asomó interesada por la abertura, comprobando como evidentemente era el guitarrista que lo saludaba con una mano. –Hiro-chan! Pasa no da.- abrió al puerta completamente dejándole paso.

-Venia a ver a Shuichi pero... creo que no llego en buen momento...- se rascó la cabeza con confusión al observar el interior del salón, y como su amigo se hallaba bajo una mesa hecho una bolita, y como Tatsuha permanecía en el rincón meciéndose suavemente.

-Hiro!- Shuichi salió corriendo hacia su amigo al percatarse de la presencia de este, colgándose enseguida de su cuello de modo posesivo.

-Que ha pasado esta vez?- preguntó a la vez que dejaba escapar un suspiro a modo de paciencia.

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-Ya veo... y tenéis que recoger todo esto?- los tres aludidos asintieron ante la pregunta de Hiro. –pues.. como no os deis prisa... Yuki-san llegará y lo verá todo tal y como estaba cuando se marchó...-

-Pero.. pero yo no tuve nada que ver!- se defendió Shuichi totalmente ofendido. -Yo... yo estaba con Yuki en el baño haciendo...- enseguida el rubor cubrió sus mejillas, dejando de hablar al percatarse de la mirada burlona e incitante por parte de su cuñado.

-Jeje, que pasa cuñadito, es que anoche te cansaste enseguida y has tenido que seguir hoy? O es que te quedaste seco antes de tiempo?- preguntó Tatsuha consiguiendo que Shuichi bajara la cabeza con un claro gesto de vergüenza y molestia a su vez.

-Que pasa no da?- Ryuichi contribuyó a la animada conversación con un gesto de confusión.

-Veras Sakuma-san, la ropa que Shuichi uso anoche dio resultado, el resto te lo puede explicar él mismo.- una risita burlona escapó de su boca a la vez que volvía a mirar a su cuñado que cada vez estaba mas encogido y mas rojo sentado en el sofá.

-Eh.. bueno...- intervino Hiro tratando se salvar a su amigo, pero sin ocultar que le había resultado gracioso todo aquello, pediría explicaciones mas tarde él tambien... –será mejor recoger todo esto, yo os ayudare!.- se dio un golpecito en el pecho dedicándole una sonrisa a los demás.

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-Ah! Estoy agotado.- Shuichi se sentó en el sofá dejándose caer pesadamente.

Ya habían terminado de recoger todo. Por suerte, el salón había quedado como si nada hubiera pasado. Incluso volvieron a llenar el colchón de agua por petición de Kumagoro.

-El almuerzo esta listo.- anunció Tatsuha saliendo de la cocina con una sonrisa, su delantal, y un cazo en la mano. –Que!?- preguntó al percatarse de cómo los ojos violetas de su cuñado le dedicaron una mirada molesta.

-Como que que?- el cantante se puso en pie ante la atenta mirada de Ryuichi y Hiro y ante la expresión confusa del otro. –tu eres el que ha liado todo esto y no has recogido nada!- lo acusó señalándole con un dedo, cada vez mas cerca de su cuñado.

-Jeje, tranquilízate fierecilla.- gesticuló con las manos tratando de poner calma. –si no he recogido ha sido por que estaba haciendo el almuerzo, por que TU no sabes cocinar.- recalcó cruzándose de brazos.

-Como te atreves a decir eso?- Shuichi se llevó la mano al pecho totalmente ofendido.

-Oh Kumagoro, veremos un combate de sumo no da- por la mente de Ryuichi acababa de pasar la imagen de Tatsuha y Shuichi vestidos de sumos y combatiendo entre ellos. –será divertido.- dio un par de palmadas con una sonrisa.

-Vale, ya esta bien.- Hiro se levantó del sofá dispuesto a poner orden. –tu ven aquí.- cogió a Shuichi de la camiseta, haciendo que las piernas de este colgaran, y en su rostro apareciera un nuevo gesto de enfado dedicado a Tatsuha.

-Eso, quítame a ese bicho de encima.- Tatsuha los miró de reojo, a la vez que hacia un gesto con la mano a modo de espantarlo.

-Ahora se como se siente Yuki...-murmuró Hiro ante lo que tenia delante de sus narices.

El guitarrista consiguió dejar a Shuichi sentado en el sofá, con los brazos cruzados y la cara vuelta a un lado mientras seguía farfullando varias frases indescifrables.

–Shuichi deja ya de quejarte!.- le pidió Hiro lo mas amablemente que pudo, consistiendo esto en un grito que dejó al cantante callado. –yo si que no debería haber recogido nada. Y me he quejado? No. Todo lo contrario, os he ayudado a recoger. Así que no seas crío.- las serias palabras del guitarrista consiguieron que Shuichi lo mirase algo avergonzado. –ahora... vamos a comer que yo tampoco he almorzado.- sonrió llevándose una mano a la barriga a la vez que los demás se quedaron algo confusos debido al cambio de actitud del pelirrojo.

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Eiri suspiró deteniéndose frente a la puerta de su apartamento, pensando si entrar en el o de lo contrario mudarse a un lugar muy lejano, como por ejemplo a una isla desierta.

Con desgana introdujo la llave en la cerradura, preparándose para cualquier cosa que pudiera encontrar allí dentro.

Al entrar se percató de varias risas procedentes del salón. Con un gesto cansado se descalzó en la entrada, caminando a continuación hasta el interior de la vivienda, encontrando curiosamente todo el salón seco y completamente limpio. Claro que a pesar de eso, la caseta de campaña seguía ocupando buena parte de este. Dedicó una nueva mirada el interior, hallando a su pequeño amante completamente ruborizado y encogido en el sofá mientras Tatsuha y Hiro hacían varios comentarios entre risas.

Enseguida comprobó como el guitarrista tenia en las manos el atuendo que Shuichi había llevado la noche anterior, deduciendo que su conversación tenia algo que ver con aquello.

Eiri sacó un cigarro, al parecer ninguno de los allí presentes se había percatado de su presencia. En el preciso instante en que fue a encender el cigarro, sintió como algo le subía por la pierna hasta detenerse algo mas arriba de su rodilla.

Los ojos dorados dedicaron una mirada confusa al suelo, cruzándose en su camino con la cara sonriente de Ryuichi y el conejito de peluche enganchado a su pierna.

-Debí imaginarlo.- el rubio se llevó una mano a la frente en un gesto cansado.

Al oir la voz de escritor, los ojitos violetas se clavaron en él, comprobando como efectivamente su amante estaba allí. Sin pensárselo saltó del sofá para ir corriendo hacia él, lanzándose en sus brazos con tal ímpetu que ambos quedaron tendidos en el suelo.

-Yuki Yuki Yuki Yukiiiiiiiii! Me has salvado la vida!- el cantante lloriqueó abrazándose al cuello del rubio.

-Eh cuñadito, espérate a llegar a la habitación para hacerle el salto del tigre!- gritó Tatsuha colocándose la mano cerca de la boca en un gesto para que sus palabras llegaran mejor a su receptor.

Hiro no pudo evitar soltar una risita, la cual trató de disimular cuando la mirada amenazante de su amigo se clavó en él tras haberlo hecho en el menor de los Uesugi.

-Tu, quítate de encima.- Eiri se incorporó un poco, consiguiendo de esa forma que el cantante se hiciera a un lado.

Una vez se puso en pie, el escritor se sacudió un poco la ropa, colocándosela en condiciones tras el arrebato de aquel chico hiperactivo y alocado que tenia como amante.

-Yuki que bueno que viniste, esos dos me estaban torturando con preguntas indecentes!- señaló al guitarrista y a su cuñado los cuales se hacían los inocentes señalándose a si mismos como si no hubieran hecho nada.

-Y tu habrás sido el tonto que les ha seguido el juego verdad?- preguntó de forma indiferente caminando hacia la cocina.

-No! Pero si no les he dicho nada! Lo han acertado ellos! Yuki! estoy seguro que Tatsuha-san y Sakuma-san nos vieron!-

Eiri sacó una cerveza de la nevera, pasando por al lado del cantante sin hacerle el menor caso a lo que le estaba diciendo. Si habían “descubierto” varias cosas de las que había pasado la noche anterior, había sido simplemente gracia a las reacciones del cantante ante las diversas preguntas de aquel interrogatorio.

-Yuki espera! Donde vas ahora?- Shuichi siguió a su amante esta vez hasta el salón nuevamente. –por que no te quedas quieto en un sitio?- preguntó algo nervioso.

Eiri se detuvo volviéndose a mirar al cantante con un aire molesto, consiguiendo que este dejara de hablar y le dedicara una mirada de niño inocente. Los ojos dorados se volvieron a mirar a su hermano y al cantante NG que esta vez se distraía jugando con el cabello largo de Hiro.

-Estaré escribiendo hasta tarde, quizás tenga que estar toda la noche.- hizo una pausa dedicándole de paso una mirada también al guitarrista, ya que estaba allí... –no quiero oír ruidos, ni gritos, ni llantos... así que ni se os ocurra molestarme. Y si tengo hambre ya saldré yo a comer.- su mirada de fijó nuevamente en el de cabellos rosados, recalcando sus ultimas palabras, obteniendo como respuesta una risita nerviosa por parte de Shuichi.

Tras un asentimiento de conformidad por parte de los allí presentes, Eiri se dio media vuelta dispuesto a marcharse a su estudio cuando recordó algo que le hizo girarse nuevamente.

–Ah, si... Tatsuha, tengo algo que te pertenece. Pero... me aseguraré que no lo recuperes, de esa forma no podrás entrar en MI casa cuando te de la gana.- comentó con una sonrisa triunfante.

Tatsuha lo miró quedándose con la boca abierta y señalando tontamente la llave que el rubio se había sacado del bolsillo, la cual curiosamente era la suya. Eiri jugueteó con las llaves manteniendo la sonrisa antes de guardársela de nuevo en el bolsillo, dando un par de golpecitos en este una vez lo hubo hecho. Nuevamente se giró para esta vez si encaminarse a su estudio a seguir con su novela.

-Pero como... como ha conseguido mis llaves?- se llevó las manos a la cabeza tirandose de los pelos de manera nerviosa. –pero si la tenia en el bolsillo de mi pan...- sus ojos se abrieron de golpe quedándose estático por un momento al recordar cuando se le debió haber caído.

-Yuki-chan es un buen detective no da.- comentó Ryuichi en voz baja, hablándole a su conejito de peluche. –jeje, espero que no encuentre el paquete de Kumagoro.- se llevó una mano a la nuca con un gesto divertido en su rostro.

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Ya entrada la noche y tras la cena, Shuichi había entrado en la habitación que solía compartir con el rubio. Suspiró pesadamente al recordar lo que su amigo le había informado antes de marcharse. Mañana tendría que volver al trabajo, al parecer aquellas cortas “vacaciones” se habían acabado y no había podido aprovecharlas de la manera que le hubiera gustado hacerlo..

Una sonrisa se dibujó en su rostro al ver la camisa bien doblada sobre la cama. Manteniendo ese gesto, se acercó hasta ella, tomando la prenda delicadamente entre sus manos para seguidamente acariciar su rostro con ella.

-Yuki...- un suspiró escapó de sus labios al sentir el suave y frío tejido contra su mejilla, percibiendo el inconfundible aroma de su amante.

Con decisión comenzó a desnudarse quedando en ropa interior, colocándose seguidamente la camisa sobre su torso, sonrojándose al verse nuevamente con la prenda.

-Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Si Yuki me ha regalado su camisa debe ser por algo!- con nerviosismo comenzó a mover los brazos de arriba abajo rápidamente, procediendo a dar saltitos.

Se detuvo en el mismo instante en que se percató de la presencia de alguien mas. Bajó la mirada algo avergonzado, sujetando la tela de la camisa entre sus manos con nerviosismo cuando esa intimidante mirada de posó en él.

-Sakuma-san... ocurre algo?- preguntó muy bajito al que descansaba apoyado sobre el quicio de la puerta, con los brazos cruzados y una sonrisa.

-Te ves muy bien con esa camisa, te la regaló Yuki?- el cantante de NG se acercó despacio hasta detenerse frente a Shuichi quien asintió tímidamente. –eso esta bien.- le sonrió amigablemente a la vez que levantaba el rostro del mas joven con una mano.

Shuichi no pudo evitar que el corazón se le acelerase cuando los ojos azules se clavaron insistentemente en los suyos, consiguiendo que el rubor de sus mejillas aumentase a la vez que sentía la respiración de Ryuichi cerca de sus labios.

El cantante de NG sintió el leve temblor que en ese momento recorría el cuerpo del pequeño, observando como los ojos violetas brillaban y como la respiración de este se volvía algo mas agitada ante tal cercanía. Una sonrisa esta vez divertida apareció en su rostro al comprobar el evidente nerviosismo del muchacho, acerando intencionadamente su rostro un poco mas al de él.

-Shuichi...- las palabras del de ojos azules le hicieron sobresaltar. –...eres feliz con Yuki?- le preguntó esta vez con un tono algo mas serio.

El cantante de BL lo miró desconcertado ante tal pregunta. A que venia eso? Por que razón le preguntaba algo así?. Aun sin entender bien de que iba todo aquello asintió en respuesta, observando como una nueva sonrisa que parecía de alivió se dibujó en los labios de su ídolo.

Ryuichi apartó la mano del rostro de Shuichi, dándose media vuelta, dejando al pequeño aun mas confundido que antes.

-Sakuma-san!- el aludido se volvió a mirarlo con un gesto algo interrogante. –yo... bueno.. por que me has hecho esa pregunta?- se atrevió a preguntar casi evadiendo la mirada del otro cantante que en un momento cambio a una algo mas infantil.

-Kumagoro quería saberlo na no da.- respondió con una amplia sonrisa a la vez que sacaba al conejito de entre su ropa.

Shuichi miró al animalito de peluche sintiéndose extrañamente mas tranquilo. Cuando volvió a centrar sus ojos violetas en el cantante de NG, este volvía a mirarlo de una manera mas adulta, pero con una expresión bastante suave, un gesto calmado y amistoso.

-Eh! que estáis haciendo? Si os vais a montar una fiesta yo también quiero participar!- intervino Tatsuha desde la puerta de la habitación al observar a los dos cantante en el interior de esta.

-Tatsuha-kun! Ya vamos no da.- contestó el de ojos azules a la vez que tiraba del brazo de Shuichi para sacarlo fuera.

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El suave pero constante sonido del teclear cesó dejando aquella habitación sumida en el silencio.

Eiri suspiró soltando el aire de la primera calada que le dio al cigarro que acababa de encender. Al fin había acabado el penúltimo capitulo de la novela, ahora tan solo le faltaba el ultimo.

-Es todo un alivio saberlo.- murmuró en tono irónico ante aquella información.

Dedicó una mirada al reloj, comprobando como ya estaba bien entrada la noche. Aquella tarde había sido demasiado tranquila, o al menos lo suficiente como para escribir con tranquilidad.

Apagó el cigarro ya consumido en el cenicero, dedicando una mueca extraña a la cantidad de colillas que allí estaban reunidas. Pensó que era hora de vaciar el cenicero. Volvió la vista a algún otro punto de la habitación de forma indiferente, ya tendría tiempo de vaciarlo mas tarde. De todas formas, se volvería a llenar enseguida.

Con un gesto cansado se pasó la mano por el pelo, consiguiendo que este quedase algo mas revuelto de lo que ya estaba. Se levantó de la silla, dispuesto a ir a buscar algo de comer, aquel vacío en su estomago se lo estaba pidiendo desde hacia ya un buen rato.

Caminó por el pasillo, dedicando una mirada fugaz al interior de la habitación, comprobando como Shuichi no estaba durmiendo en aquella cama que compartían, percatándose seguidamente que la camisa que le había regalado tampoco estaba allí.

El rubio sonrió al recordar la expresión de felicidad de su pequeño amante cuando le dijo que podía quedársela. Su sonrisa se volvió algo irónica. Estaba seguro que Shuichi iría a llevarle algo de cenar y a insistirle para que comiera, y que entonces él tendría que sacar al cantante del estudio casi a patadas, claro que después se comería lo que este le había traído. Pero no fue así, aquella noche no había sentido a Shuichi para nada, seguramente estaría demasiado distraído con su querido Sakuma.

Al entrar al salón se detuvo al comprobar como dos bultos le obstaculizaban el camino. Observó con una mueca entre indiferente e interrogante como su hermano y Ryuichi estaban sentados en el suelo jugando a las cartas, pero lo que mas llamó su atención fue que ambos estaban bastante ligeros de ropa; Tatsuha tan solo en ropa interior y Ryuichi con los pantalones casi desabrochados.

-No voy a preguntar nada...- se dijo a si mismo el escritor cerrando los ojos, deseando que cuando los abriera de nuevo, nada de eso fuera verdad.

-Oh Yuki-chan! Juegas con nosotros al strease poker no da?- le ofreció amablemente el cantante.

-Si, si, que juegue.- intervino Tatsuha a la vez que observaba sus cartas con una sonrisa triunfante. -Pero para la próxima ronda. *esta la tengo ganada*-

Eiri no dijo nada, tan solo pasó de ellos a la vez que buscaba con la mirada a Shuichi, hallándolo dormido en el sofá de forma encogida.

-Shu-chan se quedó dormido antes de que comenzáramos a jugar na no da.- informó Ryuichi al escritor antes de que este preguntara nada, claro que tampoco pensaba hacerlo.

Esquivando a los otros dos que seguían ensimismados con su juego, se acercó hasta el cantante de BL, observando como este llevaba puesta su camisa y tenia una expresión tranquila acompaña de una suave ronquido.

Eiri no pudo evitar sonreír sutilmente. Tomó al chico en brazos, dejando que se apoyara contra su pecho.

-Te llevas a Shuichi no da?- preguntó Ryuichi algo compungido, apareciendo nuevamente a los pies del escritor.

-Si, me lo llevo a nuestra habitación, que es donde tiene que dormir, y no en una caseta de campaña en mitad del salón.- las palabras de Eiri fueron dichas con un claro tono de desprecio hacia aquella caseta a la que tanta manía le había cogido.

-Ya veremos si tienes eso en cuenta la próxima vez que no le quieras dejar dormir contigo.- los ojos azules de Ryuichi se centraron en los de Eiri a la vez que se ponía en pie frente a él, dedicándole al escritor una mirada recriminante, devolviéndosela este de forma amenazante.

-Te estas metiendo demasiado donde no te llaman, y te advierto que puedes salir mal parado.- comentó con una sonrisa irónica sin apartar la mirada de aquellos ojos que lo miraban con intensidad.

-Entonces... correré el riesgo.- un silencio se prolongó entre ambos ante las ultimas palabras del cantante, siendo roto seguidamente por la voz de Tatsuha.

-Sakuma-san que haces? No vamos a seguir jugando?- intervino dedicando una mirada al cantante, sosteniendo en sus manos las cartas ganadoras que le permitirían ver a su dios desnudo ante sí.

Ryuichi le dedicó una ultima mirada al rubio antes de girarse hacia Tatsuha con la misma expresión que había mantenido hasta entonces con el escritor. El menor de los Uesugi tragó saliva algo nervioso cuando Ryuichi se le acercó de forma intimidante, deteniéndose frente a él, bajando su rostro a la altura del suyo.

-Acabaremos el juego en otro momento.- tras esas palabras, el cantante de NG dedicó otra mirada al escritor, entrando seguidamente a la caseta de campaña.

-Ah! Eiri eres un idota! Me lo has estropeado todo! Iba ganado y tuviste que aparecer! Que demonios le has dicho para que ya no quiera jugar?- acusó a su hermano con una mirada dolida.

Los ojos dorados de Eiri se centraron en Shuichi cuando este se movió un poco a punto de despertar gracias a los gritos de Tatsuha. Seguidamente dedicó una mirada cortante a su hermano, consiguiendo que este quedase en silencio.

-Pregúntale a él, a mi déjame tranquilo.- caminó hasta el pasillo deteniéndose al principio de este. –procura que mañana no amanezca de nuevo el salón lleno de agua, por que esta vez no te libras de largarte.-

Tatsuha apretó los puños furioso. Mejor no haberse levantado aquel día, todo había sido un verdadero desastre.

-Aaaaaaaggggggggggggrrrrrrrrrrrrrrr!- después de pisotear varias veces las cartas que serian las ganadoras, consiguió calmarse. -Uf, ahora me siento mejor.- sonrió para entrar a la caseta.

Una vez dentro, encontró a Ryuichi vuelto hacia un lado, esta vez ni siquiera abrazaba a Kumagoro. Tan solo tenia la mirada perdida hacia algún punto inconcreto. Tatsuha prefirió no decir nada, tan solo se giró hacia el otro lado y procedió a intentar dormirse hasta el día siguiente.

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Eiri dejó a Shuichi sobre la cama, cubriéndolo con las sabanas. En ese momento se acordó que había salido para comer algo; mejor iría mas tarde. Se quedó un rato observando a Shuichi dormido, como el pecho de este se agitaba suavemente a la vez que su respiración escapaba de sus labios entre abiertos.

A pesar de haber publicado su ultima novela hacia relativamente poco tiempo, tenia un plazo que cumplir respecto a la nueva, el cual era bastante limitado esta vez. A pesar de ello tenia pensado tomarse un par de días de descanso para poder estar con Shuichi tras finalizar la gira del cantante. Pero sus planes se habían visto frustrados con la llegada del otro cantante, y como no, con la de su hermano también.

La verdad es que la actitud de Sakuma nunca le había parecido del todo “limpia” a pesar de su comportamiento infantil, el escritor se había dado cuenta que este ocultaba demasiado tras esa actitud de niño inocente, cosa que su pequeño amante aun no había descubierto.

Eiri bajó su rostro hasta dejarlo a la altura del de Shuichi, besando sus labios suavemente para enseguida apartarse y acariciar la mejilla de su pequeño amante, apartando un mecho de cabello rosado, oyendo como el cantante susurraba su nombre entre sueños.

-Baka, eres demasiado inocente.-




Continuara...

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