Dulces y sorpresas.
Cap. 16
By Saiyi-chan
Cap. 16
By Saiyi-chan
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El ambiente se tornaba tenso en una de las salas de grabaciones de NG. La mano derecha de K había comenzado a convulsionar involuntariamente en busca de su mágnum. Ya pasaba mas de una hora que el vocalista de BL debía haber llegado a NG y evidentemente, eso no había ocurrido.
-Sigue sin contestar?- preguntó de forma nerviosa el manager, quien bajo un gesto amenazante, cada vez controlaba menos su mano.
-Parece que tiene el móvil apagado.- Hiro se encogió de hombros sin darle mayor importancia.
-Aaaaagggggrrrrr! Shindou-kun es un irresponsable! El presidente me va a matar por ser tan mal productor!- Sakano caminar nervioso desde hacia un buen rato en el interior de aquella sala, llevándose las manos a la cabeza en un gesto de desesperación.
-Cálmate Sakano-san, seguro que Shuichi tiene una buena razón para llegar tarde.- le defendió el guitarrista sonriendo de forma nerviosa ante sus propias palabras, eso ni siquiera él se lo creía, pero de alguna forma tenia que calmar a aquel hombre...
-Esta claro que Shindou-san nunca va a madurar.- intervino Suguru de forma indiferente.
El mas joven de la banda ya se estaba empezando a cansar de lo mismo cada dos por tres, algún día su paciencia con respecto a ese tipo de sucesos acabaría por agotarse y ni siquiera la mágnum de K se lo impediría.
-Te equivocas, Shuichi es muy maduro, a su manera, pero maduro.- Hiro se llevó una mano tras la nuca, jugueteando con su cabello rojizo a la vez que mostraba una sonrisa.
-Ok, se acabó mi paciencia.- K se levantó de donde había permanecido sentado durante la espera. –ese irresponsable se va a enterar.- sonrió de forma satisfecha a la vez que sacaba su adorada mágnum ante los ojos de todos.
-Eh... K-san, intenta no dispararle a la cabeza, puede que lo dejes peor de lo que esta.- comentó Hiro de forma divertida, a lo que el manager se rió con gana.
-Tranquilo Hiroshi, seguro que lo espabilo de una vez.- con arma en mano y una sonora carcajada se dispuso a ir en busca de Shuichi.
-Esto no es serio.- protestó Suguru con un gesto cansado a la vez que Sakano trataba de “consolarlo” para que a este no le diera por querer dejar el grupo nuevamente debido a la poca responsabilidad del cantante .
Hiro los observaba de forma divertida, o mas bien podía decirse que resignada. Aquel numerito se solía repetir muy a menudo a consecuencia de la irresponsabilidad de su mejor amigo hacia su trabajo, quizás demasiado a menudo...
-No será que...- comentó el guitarrista en voz alta, atrayendo la atención de los otros dos.
-Ocurre algo Nakano-kun?- preguntó de forma curiosa Sakano, colocándose bien las gafas.
-Eh... no, nada, solo pensaba en voz alta.- con un gesto de manos a modo de negación, le quito importancia al asunto. -*va, no creo que ese loco que tiene por cuñado le haya hecho algo, Shuichi es una fiera cuando tiene que serlo y se sabe defender. Tengo pruebas de ello...*- llevándose la mano a la cabeza en la zona de la reciente herida, dejó escapar una risita que dejó algo confundidos a los otros dos. Hiro salió de la sala ante la mirada atenta de productor y tecladista.
-Están todos locos.- con un suspiro resignado, Suguru prosiguió con su tarea de hacer varios arreglos a algunas de las canciones. Al menos él si trabajaría
-Ire a tomarme una tila.- comentó Sakano antes de dejar al mas joven solo en la sala.
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-Shu-chan, no deberías ponerte tan nervioso no da.- Ryuichi observaba como el cantante de cabellos rosados iba nervioso de un lado a otro de la habitación, preparándolo todo con suma rapidez para marcharse cuanto antes. –puedes estresarte y eso seria peor.- le aconsejó a la vez que aun sentado en la cama, jugaba de forma indiferente con Kumagoro.
-K-san me matará! Lo se! De esta no me libro! Me lo ha advertido muchas veces!- comentó poniéndose los pantalones sin ni siquiera reparar en la presencia del otro cantante, quien giró un poco la cara hacia otro lado de forma vergonzosa pero sin evitar dedicar una mirada oculta a su amigo. –la tiene tomada conmigo! Que he hecho yo para merecer esto! Que alguien me lo diga!- Shuichi gesticuló con las manos a la vez que miraba hacia el techo tratando de obtener una respuesta.
-Jeje, cuando K era mi manager también la tenia tomada conmigo no da.- intervino Ryuichi a la vez que lanzaba a Kumagoro al aire para volver a recogerlo.
-En serio?- el cantante de NG asintió en respuesta. -y eso por que?- el de cabellos rosados se acercó al otro cantante, apoyando las palmas de las manos sobre la cama, curioso ante las palabras de este.
-Por que siempre le ganaba jugando al escondite, verdad Kumagoro?- la afirmación de Kumagoro se vio interrumpida por un fuerte golpe procedente de la entrada de la vivienda al parecer.
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K abrió la puerta principal de una patada, dejando la cerradura inservible a su paso. Entró en la vivienda con arma en mano y sonrisa sedienta de venganza. Ante tal estruendo, Tatsuha cayó del sofá, quedando con las piernas aun sobre este en una postura un tanto cómica.
Cuando abrió los ojos observó como unas largas piernas se habían detenido ante él. Las recorrió confuso, hasta encontrar al dueño de dichas piernas, quien ocultaba su mirada tras las oscuras gafas de sol y le sonreía de forma amenazante apuntándole con un arma de ultima tecnología.
-Yo no he hecho nada! Soy inocente!- Tatsuha se incorporó de un salto, quedando de rodillas en el suelo y con las “manos arriba” ante la impresión de verse envuelto en algo que no sabia a que era debido.
-Jajajaja, tranquilo chico, no vengo a por ti.- le explicó el rubio americano con una sonrisa un tanto burlona ante la actitud asustada del menor de los Uesugi.
-A no? Uf, me quitas un peso de encima.- con nerviosismo y a la vez algo de tranquilidad, se pasó una mano por la frente secando el sudor de esta.
-Donde esta Shindou Shuichi?- inquirió el manager a la vez que observaba el salón con sus ojos azules ocultos por el oscuro cristal de las gafas.
-Mi querido cuñado? Pues.. no tengo ni idea.- se encogió de hombros de forma indiferente, volviendo a sentirse nervioso al reconocer quien era aquel hombre.
-En ese caso lo buscaré yo mismo.- bajo la mirada atenta del menor de los Uesugi, K se adentró en la vivienda, recorriéndola cuidadosamente.
De nuevo en la habitación...
-Que voy ha hacer! K-san a venido para matarme! No quiero morir tan joven!- con un llanto desesperado se abrazó al otro cantante, quien le sonrió de forma comprensiva.
-No pasa nada no da. Ven, vamos a escondernos.- tomando de la mano a Shuichi y sujetando a Kumagoro con la otra, lo arrastró debajo de la cama.
-Pero Sakuma-san, aquí nos va a mmm...- las palabras del cantante de BL se vieron ahogadas bajo los labios de Ryuichi, quien los había posado sobre los de Shuichi para hacerlo callar.
A Shuichi no le quedó mas remedio que permanecer en silencio, sin poder evitar que un suave rubor cubriera sus mejillas al sentir nuevamente el contacto con los labios de Ryuichi como lo había hecho la noche anterior. Claro que aquel era un beso muy distinto al que el cantante de NG le había dado en aquella ocasión, si es que a este podía llamársele beso...
Tras unos segundos, Ryuichi apartó sus labios de los de su amigo, colocando seguidamente su dedo índice sobre los labios de este.
-Shhhh Es que quieres que nos descubra no da?- Shuichi negó con la cabeza algo avergonzado. – entonces no digas nada- le sonrió con complicidad.
El cantante de cabellos rosados asintió en respuesta, tratando de no emitir sonido alguno, cuando al girar la cara hacia un lado, descubrió junto a él uno de los juguetes de Tatsuha que curiosamente se había quedado por allí perdido... Shuichi emitió una especie de grito ahogado al descubrir aquello tan cerca de su cara, consiguiendo que Ryuichi volviera a taparle la boca esta vez con ambas manos.
-Shu-chan quieres que nos descubran no da?- le regañó en voz sumamente baja, sintiendo bajo sus manos como su amigo intentaba decir algo a la vez que señalaba el objeto a su lado. –uy, quieres jugar a las mímicas?- como respuesta recibió un gesto negativo por parte de Shuichi quien seguía luchando por intentar hablar. –quieres que te suelte no da?- un asentimiento en respuesta. –pero si lo hago vas a gritar y estropear el juego.- Ryuichi adoptó una expresión pensativa, como cuestionando si debía soltarlo o no. –esta bien, te soltaré, pero no digas una sola palabra.- ante la mirada suplicante de los ojitos violetas, el cantante de NG opto por soltar a su amigo, dejando que este recuperase todo el aire que le faltaba.
Shuichi lloriqueó silenciosamente a la vez que desviaba la mirada de aquel objeto y se encogía para esconderse aun mas cuando los pasos de aquel hombre que venia en su busca se oyeron en la habitación. Ryuichi sonrió divertido ante la situación; no era la primera vez que “jugaba” a eso con K, y sinceramente, le parecía bastante divertido. Por su parte, el cantante de cabellos rosados no pensaba lo mismo; su rostro se contraía en varias expresiones por querer llorar y no poder hacerlo; por querer salir de su escondite y dar la cara pero no atreverse a hacerlo; por cerrar varias veces los ojos y abrirlos rezando para que esos pies que estaban parados justo ante sus ojos se alejaran.
En un ultimo esfuerzo por no llorar y descartando la posibilidad de salir de allí, optó por cerrar los ojos con fuerza y cubrirse la cabeza con los brazos, cuando en aquel momento sintió la respiración de Ryuichi bastante cerca de su mejilla, a la vez que el cantante de NG golpeaba suavemente su espalda con un dedo.
-Eh Shu-chan, ya se ha ido, podemos salir na no da.- comentó en voz baja, consiguiendo que Shuichi se descubriera el rostro para mirar desconcertado de un lado a otro bajo la cama.
-Uf, que susto, pensé que me pillaba.- suspiró aliviado, soltando todo el aire que había estado reteniendo a la vez que sonreía aun con nerviosismo.
-Ves como es divertido?- Shuichi asintió en respuesta, sin darse tiempo a acabar ese gesto cuando sintió como algo tiraba de sus piernas.
-Buaaaaaaaaaaaaaaa! Que es esto! Ayúdame Sakuma-san!- en un momento, el cantante de BL se vio suspendido en el aire con la cabeza hacia abajo mientras su manager lo sujetaba de una pierna.
-Te pesqué.- comentó triunfante el rubio americano.
Ryuichi salió inmediatamente de debajo de la cama, alarmado por los gritos de su amigo, encontrando seguidamente la escena ante sus ojos, los cuales brillaron haciendo juego con la sonrisa divertida que se dibujó en su rostro.
-Jajajaja, creo que K te ha ganado esta vez na no da. Aun tienes que aprender de mi.- comentó a la vez que aplaudía de forma pausada al ganador del “juego”.
-Bájame de aquí! Me voy a caer! Estas loco?- pataleaba Shuichi haciendo mas peligrosa su estabilidad a manos de aquel hombre que se pensaba de forma divertida si soltarlo o no.
-Que esta ocurriendo?- Tatsuha apareció en la habitación, consiguiendo que las miradas de los otros tres se centrasen en él.
-Tarsu-chan! K ha venido a jugar con nosotros no da.- con rapidez se acercó al menor de los Uesigi, tomándolo de un brazo para hacerlo entrar en la habitación.
-Ryuichi, no he venido a jugar.- intervino el manager llevándose una mano tras la nuca, soltando a su paso al cantante, dejando que este cayera al suelo. –he venido a cumplir con mi trabajo.-
-Y tu trabajo consiste en matarme?- protestó el cantante de BL quien tras quedar tendido en el suelo boca abajo y con los brazos en cruz, intentó incorporarse encarando al rubio.
-Si es necesario, si.- sonrió con orgullo dándole una palmada en la espalada a Shuichi con la cual consiguió que el chico se tambalease perdiendo algo de la estabilidad que había conseguido. –ok, ya es hora de marcharse.- acompañado de una carcajada, tomó a Shuichi bajo su brazo con la clara intención de salir del apartamento.
-Que haces? Suéltame! Se andar! Puedo ir yo solo.- con un gesto malhumorado, comenzó a patalear, lo cual solo consiguió que el metal del peligroso arma que portaba su manager se posara sobre su sien. –eto... mejor dejo que me lleves...-
-Muy astuto.- satisfecho con el resultado, guardó el arma para salir con Shuichi en brazos de la habitación bajo la mirada algo asustada de Tatsuha y una sonrisa divertida por parte de Ryuichi.
-Shu-chan! Iremos mas tarde a verte na no da!- se despidió agitando la patita de Kumagoro. –estamos solos de nuevo Tatsu-chan.- sonrió girándose hacia el mas joven, quien no pudo evitar que un escalofrío recorriera su cuerpo ante aquella palabras. –uy, estas bien no da?-
-Si, estoy perfectamente.- respondió con una sonrisa esperanzada, quizás volverían a pasar un día como el anterior...
-Entonces vamos a desayunar y a limpiar la casa!-
-A limpiar?- Ryuichi asintió en respuesta ante el gesto confuso de Tatsuha.
-Quiero que todo este arreglado para cuando vuelva Yuki-chan no da. Así no se enfadara con Shuichi por culpa nuestra.- en un gesto inocente sacó la lengua, ocasionando con sus palabras un momento algo frustrante para Tatsuha quien suspiró resignado y en parte satisfecho de haber podido tener a su ídolo para él aunque solo hubiera sido un día..
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-Estas enfadado, Shuichi?- preguntó el rubio americano cuando se hubo montado en la furgoneta después de asegurarse que el cantante estaba bien atado y no podría escapar. –ya veo que si.- Shuichi tan solo giró la cabeza a un lado con un gesto de indiferencia hacia su manager. -Bien... en ese caso...- ante esas palabras, Shuichi se giró a mirarlo de forma curiosa. -...peor para ti.- sonrió como si nada.
-Claro que es peor para mi! Te has cargado la puerta de mi apartamento! Que pasara cuando llegue Yuki? va a matarme! Dormiré en la calle esta noche! Aaaaaaaahhhhh! Es un desastre! No esta fuera ni dos días y mira con lo que va a encontrarse! Soy un desgraciado! Por que me pasa esto a mi!- sacando fuerza de no sabia donde, había conseguido desatarse, poniéndose en pie sobre el asiento del coche a la vez que su respiración se hacia mas profunda y alterada.
-Te has decidió a hablar? Interesante, pensé que me amenazarías con no respirar.- comentó K con un claro gesto de burla, dedicando una mirada de reojo al muchacho que se había colgado esta vez de su brazo con un mordisco. –si el problema es la puerta, nou problem, ya he llamado para que la arreglen, cuando Yuki-kun llegue a casa, no notara el cambio jajajajaja.-
-Esmm effferum.- murmuró in entendiblemente aun colgado del brazo de su manager.
-Que dices?- sin apartar la vista de la carretera, agachó un poco la cabeza, acercando de este modo la oreja al cantante, aun sabiendo que este podía arrancársela de un mordisco...
-Dgffn mm... agr!- finalmente optó por soltar el brazo del rubio, sentándose seguidamente en el asiento donde debía estar. –digo que eso espero.- se cruzó de brazos adoptando una expresión entre desganada y de fastidio.
-Ahora solo preocupare del trabajo.- esta vez el tono de voz del rubio americano fue algo mas serio, consiguiendo captar al atención de Shuichi quien se giró a mirarlo. –si sigues siendo tan irresponsable, Seguchi tendrá que tomar medidas, y seria una lastima no tenerme nunca mas cerca de mi.-
-K-san... eso ha sido... snif, muy bonito.- con los ojos llorosos dedicó una mirada agradecida a su manager, quien lo miró para romper en una carcajada.
-Eres el blanco perfecto para mi mágnum, seria una lastima no poder desquitarme contigo jajajaja.-
-Supuse que seria algo de eso.- murmuró dedicándole una mirada enfurecida a su manager. -snif, nadie me quiere.- comentó esta vez en tono dramático, llevándose a su vez una mano a los ojos para limpiarse una supuesta lagrimita .
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Sus ojos dorados miraban perdidamente el liquido oscuro de la taza que tenia frente a si. Suspiró con desgana a la vez que se llevaba la taza en cuestión a los labios para sorber un poco de aquel café. Aun tendría que esperar hasta la tarde para reunirse con su editora y aquellas personas, y tan solo eran las once de la mañana... aquel parecía ser un largo día...
Cuando hubo acabado su café, saco un cigarrillo del paquete, llevándoselo a los labios para encenderlo seguidamente. Con pesadez se dejó caer en el respaldo de la silla, posando uno de sus brazos sobre el mismo. Harto de ver pasar a los transeúntes frente a si, desvió la mirada perdiéndola en el móvil que tenia sobre la mesa. Por un momento tuvo la tentación de llamar a Shuichi, incluso había cogido el aparato y marcado el numero, desistiendo de la llamada cuando esta ni siquiera dio el primer toque.
Después de pagar la cuenta, se levantó de allí, guardando el teléfono móvil en uno de los bolsillos de su chaqueta, lanzando el cigarro ya consumido al suelo. Esbozó una ligera sonrisa, con la cual se dispuso a pasear por la cuidad para hacer tiempo hasta la hora del almuerzo, es mas, tenia algo que hacer por allí y aprovecharía ese momento.
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-Esto ya esta listo no da.- se dijo a si mismo tras haber acabado de limpiar el salón. –Tatsuha-chan, ya has acabado con las sabanas?-
-Las sabanas ya están limpias y tendidas.- respondía en un grito Tatsuha desde la cocina.
-Bien, ahora podremos irnos a ver a Shu-chan, verdad Kumagoro?-
-Uf, no se por que razón he tenido que ser yo quien se ocupase de las sabanas.- protestó Tatsuha a la vez que salía de la cocina y se acercaba a Ryuichi que permanecía sentado en el suelo con Kumagoro sobre sus rodillas.
-Jeje, no lo se, pero en la nota que te dejó Shuichi escrita decía que lo hicieras tu na no da.-
-Si, si, la nota...- movió la mano en un gesto de indiferencia, sentándose seguidamente al lado de su ídolo que parecía muy distraído con lo que hacia. –que haces ahora? Ya habías acabado tu parte no?- sus ojos se abrieron de par en par y su corazón empezó a latir con fuerza cuando descubrió lo que su querido Sakuma tenia entre las manos.
-Estoy recogiendo tus cosas no da.- comentó tranquilamente a la vez que se encargaba de limpiar y guardar los juguetes del mas joven. –te llevaste las sabanas pero esto lo dejaste aquí, tienes que tener mas cuidado con tus juguetes, pueden estropearse na no da.- con un gesto serio le señaló con el dedo en forma de reprimenda.
En un momento y sin esperarlo, el cantante se halló recostado en el suelo con el menor de los Uesugi sobre él.
-Que haces na no da?- preguntó algo alarmado por la situación.
-Quieres que volvamos a jugar con eso?- con una sonrisita traviesa comenzó a deslizar sus manos bajo la camiseta de Ryucihi, consiguiendo que este le dedicara una mirada confusa. –no pongas esa cara... es que ya no te acuerdas de lo bien que lo pasamos?-
-Mmmm... tenemos que ir a ver a Shuichi.- le comentó de forma inocente, sin darle importancia a tener las manos de Tatsuha acariciando su pecho.
-Vamos, no tienes por que hacerte el tonto, los dos sabemos perfectamente lo que pasó.-
-Tatsu-chan, Kumagoro no quiere que digas esas cosas delante suya na no da.- abrazó al conejito contra su pecho de forma protectora, consiguiendo con esto que el mas joven se incorporase con un gesto de confusión.
-Esta bien... vamos a buscar a Shuichi.- suspiró resignado, dejando caer sus brazos pesadamente uno a cada lado de su cuerpo.
Al parecer tendría que medir sus palabras delante del conejito de peluche o este podría ofenderse. Y por supuesto, no quería hacer algo que estropeara su “relación” con su adorado Sakuma.
Tras asentir ante las palabras del mas joven para ir a buscar a Shuichi, Ryuichi se levantó del suelo, dejando a Tatsuha sentado en este algo cabizbajo.
-Tatsu-chan.- el aludido lo miró, observando como Ryuichi se volvía a inclinar para ponerse a su altura. –cuando Kumagoro no este, volveré a jugar contigo no da.- sonrió de forma inocente con un leve sonrojo en sus mejillas. –pero no se lo digas, es un secreto.- el menor de los Uesugi tan solo pudo asentir tontamente ante aquellas palabras. Tendría que encontrar la forma de secuestrar al peluche o algo por el estilo...
Cuando se disponían ha marcharse, un par de hombres se detuvieron frente a la entrada de la vivienda.
-Uy, quienes sois vosotros na no da?- preguntó Ryuichi con un gesto de confusión.
-Tenemos una cerradura que arreglar.- contestó uno de los hombres manteniendo una sonrisa nerviosa al observar el gesto molesto de su compañero cuando Kumagoro se posó sobre la cabeza de este.
-Si, debe ser la que ese loco se ha cargado.- Tatsuha se rascó la nuca de forma pensativa, recordando la entrada de aquel hombre y el como la puerta ahora no podía cerrarse...
-Bien, entonces podemos empezar?-
-Cuando acaben no se olviden de cerrar con llaves y llevársela a K a esta dirección.- el cantante tomó un papel y un bolígrafo, apuntando en él solo dos siglas: NG. –bye bye na no da!- arrastrando a Tatusha con él, salió corriendo hacia las escaleras del edificio, dejando a su paso a ambos hombres con un gesto de confusión ante tal actitud y aquella dirección...
Si no fuera por que ya conocían al rubio americano de otras ocasiones, o menor dicho, de otras puertas rotas, hubieran pensado que se trataba de una cámara oculta... encogiéndose ambos de hombros ante una mirada del uno en el otro, comenzaron con su trabajo.
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Tras caminar un buen rato en el que había consumido al menos cinco cigarros, Eiri se detuvo frente al escaparate de una tienda, dedicando una mirada oculta tras sus gafas de sol a algo que allí se exponía y habia llamado su atención.
-Ese baka... no se como siempre logra convencerme.- con una sonrisa algo irónica procedió a entrar en el establecimiento.
Un hombre algo mayor de cabello cano, le dio la bienvenida con una reverencia, observando desde el mostrador como el rubio escritor se acercaba a una de las estanterías del fondo de la tienda.
Eiri ojeó una a una las libretas que allí estaban expuestas, tratando de deducir cual le gustaría mas a su pequeño amante. Enseguida se halló con un par de ellas en las manos, y dos mas en la estantería sin sabes por cual de ellas decidirse.
-Por que me complico tanto? A ese baka le gustara cualquier cosa que le regale.- se dijo a si mismo suavizando la expresión de fastidio que había empezado a aparecer en su rostro.
Después de dudar durante unos segundos mas, se decidió por una libreta de pasta dura y colores llamativos, acercándose seguidamente a otro de los estantes situado a su derecha. Se pasó una mano por el cabello en un gesto pensativo, discutiendo consigo mismo esta vez sobre cual seria el bolígrafo mas apropiado para el cantante.
-*Quizá uno de colores escandalosos como la libreta.*- sonrió bajo aquel pensamiento.
Ni siquiera sabia por que le estaba dando tantas vueltas al asunto del regalo para Shuichi, aquel chiquillo se conformaría con cualquier cosa que viniera de él por insignificante que fuera. Hubiera sido demasiado fácil escoger algo al azar, pero sin saber bien por que, había preferido escoger algo que fuera totalmente del agrado del pequeño. La verdad es que le gustaba demasiado verlo tan feliz por el mas mínimo detalle, claro que él no lo reconocería.
-Puedo ayudarle en algo señor?- ante aquella pregunta, Eiri se giró para encontrar a su lado a una muchacha de no mas de veinte años que le sonreía amablemente.
-Me llevaré esto.- le respondió a la vez que le extendía la libreta y el bolígrafo por el que finalmente se había decidido.
-Desea algo mas?- volvió a preguntar manteniendo la sonrisa inicial a la vez que tomaba el material que había escogido el escritor.
-Eso es todo.-
Cinco minutos mas tarde, Eiri salió del establecimiento con un cigarrillo en los labios, los cuales dibujaban una sutil sonrisa, y una bolsa con el paquete envuelto en papel de regalo en la mano izquierda.
-Quizás esto lo motive para que escriba algo en condiciones.- comentó en tono sarcástico.
Sabia de ante mano lo contento que Shuichi se pondría cuando abriera el paquete, al igual que también sabia el alboroto que este armaría a continuación... claro que merecía la pena con tal de ver la sonrisa del chico.
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La voz de Shuichi inundaba toda la sala de grabación con una de sus canciones para el nuevo disco. Aquel día parecía que tenia mas energía de la habitual, claro que tanto Hiro como el resto le habían “echado la culpa” a que el escritor volvía aquella tarde y el cantante quería acabar cuando antes para ir a recogerlo. Independientemente de la razón que fuera, aquello estaba dando resultado y eso era lo que importaba.
-Ok, tomaremos un descanso de diez minutos.-
-Que? Tanto tiempo? No pueden ser solo dos minutos?- protestó el vocalista con una expresión en su rostro que pretendía claramente hacerle la pelota a su manager.
-Uhm... estas muy trabajador hoy, es que te ha entrado miedo con mi advertencia de esta mañana?- preguntó K intencionadamente, aun sabiendo la verdadera razón.
-Si... bueno... eso también jeje.-
-De todas formas...- intervino Hiro. -...si seguimos con este ritmo podrás salir temprano para recoger a Yuki-san.- comentó picaramente, consiguiendo que su amigo se sonrojara y bajase el rostro en un gesto inocente.
Los allí presentes se giraron hacia la puerta cuando escucharon una especie de golpeteo en la misma, como si alguien estuviese intentando entrar. K hizo un movimiento rápido para alcanzar su mágnum, pero con mas rapidez aun acabó por abrirse la puerta dejando el paso libre al cantante de NG que había llegado con Kumagoro sobre la cabeza.
-Shuichiiiiiiiiiiiiii!- inmediatamente se encontró encima del cantante de cabellos rosados y ambos en el suelo bajo la mirada nerviosa del resto.
-Oh, eres tu Ryuichi.- el manager guardó su arma en un gesto de frustración.
-Sakuma-san, que haces aquí?-
-Te dije que vendría a buscarte no da.- Ryuichi se incorporó para permanecer sentado sobre Shuichi, sin dejarle movilidad para que se levantase pero si para que se incorporase apoyando los antebrazos en el suelo.
-Y Tatsuha-san? Has venido tu solo?- preguntó algo sorprendido de que su cuñado no estuviera por allí persiguiendo al cantante de NG.
-Eto... ha debido perderse, corro mas rápido que él na no da.- ante el gesto infantil de Ryuichi, el cantante de BL sonrió divertido. –ah si! Quería darte esto.- le extendió un paquetito, levantándose seguidamente para dejar que Shuichi hiciera lo mismo.
Shuichi miró con curiosidad el paquete entre sus manos, apartando seguidamente la vista de este para centrarla en el resto de los allí presentes cuando se percató de que la mirada curiosa de todos estaban puestas sobre el paquete.
-My god! Ábrelo de una vez!- propuso K llevándose una mano a la cabeza claramente desesperado e impaciente por ver que contenía.
Shuichi procedió a abrir el paquete, sosteniendo en un momento entre sus manos un discman completamente nuevo.
-Esto es... pero Sakuma-san...- sus ojos violetas se clavaron incrédulos en los azules del otro cantante, quien lo miraba con una gran sonrisa de satisfacción.
-Jeje, como el tuyo se rompió, Kumagoro propuso que te comprase uno nuevo na no da.- explicó de forma algo avergonzada a la vez que jugaba a entrelazar las orejitas del peluche.
-No tenias por que hacerlo...-
-No te gusta?- la orejita de Kumagoro se encontró enseguida en la boca de Ryuichi siendo mordisqueada por este.
-No! Claro que me gusta! Muchas gracias.-
-Y eso? Como es que se te rompió el discman Shuichi?- preguntó Hiro con curiosidad a la vez que señalaba el aparato.
-Bueno es que... se me cayó al suelo jeje.- se dio un golpecito en la cabeza como llamándose tonto a si mismo.
-Shu-chan, este discman tiene alarma na no da, así te la podrás poner por las mañanas para no quedarte dormido.- Ryuichi había escogido un discman en condiciones para regalárselo a su amigo, ya que el de este se había roto en parte por su culpa..
-Mira, eso es de buena utilidad para ti Shuichi.- bromeó el guitarrista a la vez que revolvía el cabellos rosado del cantante, quien le respondió haciéndole burlas.
-Yo podría seguir acostándome contigo no da, pero cuando venga Yuki-chan no creo que le guste la idea.- se cruzó de brazos con un gesto pensativo, como deduciendo que lo mejor seria desistir de ello una vez que el escritor volviese.
-Sakuma-san!- un evidente sonrojo cubrió las mejillas del cantante de BL debido a aquélla palabras dichas de forma inocente.
Sakano se desmayó de inmediato bajo el pensamiento y el miedo de tener que afrontar un escándalo incluso mayor que el ocurrido cuando salió a la luz la relación que el cantante de BL mantenía con el famoso escritor de novelas románticas Yuki Eiri. Que pensaría ahora la gente? Suguru se acercó al productor para abanicarle con una de las partituras, tratando que este volviera en si, K simplemente se quedó apoyado contra la pared, cruzado de brazos y con un gesto divertido. Ya conocía de sobra a Ryuichi, y suponía que aquello no era mas que un mal entendido ocasionado por aquellas palabras, seguramente dichas de forma intencionadas aunque no lo pareciesen...
-Eto... yo... veréis, lo puedo explicar!- se defendió Shuichi con un claro nerviosismo y la sensación de estar abochornado con la situación.
-Jeje, vaya Shuichi, así que has aprovechado que Yuki-san no estaba para probar algo nuevo verdad?.- comentó Hiro en un claro tono de burla, cosa que pasó desapercibida para el cantante de cabellos rosados quien se puso aun mas nervioso. -Vaya, la lastima es que no te haya entrado curiosidad las veces que te has quedado en mi casa...-
-Hiro! No digas esas cosas!! Solo dormimos juntos te lo juro! no paso nada mas!-
-Si... ya... pretendes que me crea eso?- Hiro miraba divertido a su amigo, como el rostro de este no podía adoptar un tomo mas rojizo del que ya tenia, como trataba de defenderse pese a todo.
-Que si que es en serio! No nos acostamos de la forma en que piensas!- Shuichi negó con las manos, con los ojitos brillantes a punto de romper a llorar, tratando de que el guitarrista y el resto le creyesen.
-Uy, que otra forma hay de acostarse a parte de dormir na no da?- intervino Ryuichi con aquella pregunta formulada de forma inocente, la cual dio un halo de esperanza a Shuichi.
-Lo ves? El mismo lo ha dicho! Solo dormimos!- se defendió esta vez escudado con una razón de peso; la inocencia del cantante de NG.
-Ya, ya... Shuichi, estaba de broma, no te alteres hombre.- le acarició la cabeza en un gesto reconfortante, consiguiendo que Shuichi se sintiera mas tranquilo con aquello.
-Ok, todo aclarado, volvamos al trabajo- K dio una palmada manteniendo la sonrisa, ya sabia él desde el principio que las cosas no eran lo que parecían...
Una vez que el “malentendido” se supo aclarado, y le explicaron todo a Sakano después de que este se recuperase, cada cual volvió a lo que estaba haciendo antes del descanso que resulto ser aun mas estresante que el propio trabajo. Se prepararon para continuar cuando el sonido de alguien corriendo que se acercaba a la sala volvió a distraer su atención.
Tatsuha apareció ante la mirada curiosa de todos, dejándose ver algo cansado a la vez que se apoyaba sobre el marco de la puerta.
-Por fin te encontré Sakuma-san.- se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano. –si que corres, no sabia donde te habías metido, menos mal que vi a una chica muy guapa y me indicó donde estaba Shuichi, así que supuse que tu también.-
-Jeje, eres muy bueno jugando Tatsu-chan, Kumagoro te dará tu premio na no da.- comentó de forma inocente, consiguiendo que los ojos de Tatsuha brillasen de felicidad.
Shuichi se sobresalto ante aquellas palabras, sin saber bien por que, había venido a su cabeza la imagen que había encontrado cuando llegó a su casa el día anterior. Supo que sus mejillas estaban sonrojadas al sentir el calor azotarlas violentamente, desviando inmediatamente sus ojos violetas de la “pareja.”
-Eh, ocurre algo Shuichi?- le preguntó Hiro quien había notado perfectamente el nerviosismo de su amigo.
-No, no pasa nada, sigamos con esto.- se dio media vuelta dispuesto a seguir con el trabajo, dejando de paso a Hiro algo extrañado.
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Eiri se encontraba en la estación de trenes, esperando sentado en uno de los bancos la hora para poder tomar el que le llevaría de regreso a Tokio.
Aquella tarde se le había hecho bastante larga; casi tres horas las cuales se le hicieron insoportables, oyendo hablar a aquellas personas que cuestionaban varios aspectos de su nueva novela.
La verdad es que él prácticamente no había participado en aquella conversación, tan solo se había limitado a fumar, fingir que escuchaba y finalmente exponer su opinión inicial sobre el tema, siendo esta la que predominase al final de la conversación.
Al menos había tenido tiempo de sobra para buscar algún regalo para Shuichi, ya que este se lo había pedido. La verdad es que aquello resultó ser lo mejor de su viaje a Osaka, claro que... una libreta y un bolígrafo se lo podría haber comprado también en Tokio...
Tras acabar el cigarro que había estado fumando, sacó su móvil del bolsillo de la chaqueta, marcando un numero que a pesar de llamar escasas veces, se sabia de memoria.
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La grabación se vio interrumpida esta vez gracias al móvil de Shuichi, el cual comenzó a sonar con una de las absurdas melodías que el cantante le tenia puesta, reconociendo este al instante quien le hacia esa llamada.
///Conversación telefónica.
-Yukiiiiiiiiiiiiiii! Que bien que me llamas! No me lo esperaba! como estas? Cuando vuelves? Es que ya estas en casa? Dime algo Yuki!- gritó alertado de que el escritor no dijera una sola palabra.
-Baka si no te callas no puedo hablar.-
-Jeje, es verdad, lo siento Yuki.- sacó la lengua en un gesto avergonzado.
-Estoy esperando el tren para Tokio, llegaré en un rato y llevaré la cena, saldrás temprano hoy?- preguntó de forma indiferente.
-Eh... creo que si, llevamos un buen ritmo con la grabación, y aunque me volví a quedar dormido esta mañana, creo que podré salir dentro de un rato.- miro a K con ojitos suplicantes, no obteniendo respuesta alguna de este.
-No te dije que me contaras eso...- suspiro resignado.
No había ni una sola vez que le preguntase algo al cantante que este no le contase vida y milagro de lo que fuera que le había preguntado.
-Eto... Yuki.. me has llamado para eso?- preguntó algo sorprendido, ya que Eiri nunca le llamaba cuando se trataba de algo teóricamente tan insignificante.
-Tenia que llamarte para algo mas?-
-Jeje, creo que no. De todas formas... iré a buscarte a la estación Yuki.- sonrió sin percatarse de que los demás llevaban ya un rato esperando a que acabase su conversación telefónica.
-No es necesario.-
-Por que no? Yo quería ir a...-
-Iré yo a buscarte, así que espérame allí.-
-Yuki!- sus ojitos violetas se volvieron grandes y brillantes en una expresión de completa felicidad. -si! Aquí te estaré esperando! Te quiero mucho!-
-Cuelgo.- Eiri colgó el teléfono para volver a guardarlo donde antes.
Fin de la conversación telefónica///
-Kyaaaaaaaaaaaaaa! Yuki vendrá a buscarme! No es genial Hiro?- Shuichi dio un saltito agitando los brazos como si quisiera volar, bailoteando hasta quedar al lado de su amigo.
-Si, es genial, ahora será mejor que sigamos...- sonrió de forma nerviosa indicando a Shuichi que mirase detrás suya.
-Eto...- adoptó la misma expresión de su amigo tras descubrir que era el objetivo de la mágnum de K. -...mejor sigamos.-
continuara...
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